2012
Director: Robert Zemeckis.
Guión: John Gatins.
Actores: Denzel Washington, Kelly Reilly, Nadine, Velazquez, Mellisa Leo, Don Cheadle, Bruce Greenwood.

¿Por qué hablo de ella? Me puse a ver esta película con una actitud bastante abierta, sin reparar en quien la firmaba.  Me llamaron la atención las buenas críticas y el aspecto de gran producción clásica.

¿De qué? Esta película juega al despiste.  Empieza con una catástrofe aérea cuyo héroe, el piloto Whip Whitaker interpretado por Denzel Washington, no esta limpio de sustancias sicotrópicas en su sangre.  De modo que puede ser una película de catástrofes, una policiaca, una de juicios… pero no es ninguna de estas cosas.  El tema de la película es la lucha de Whitaker contra la deriva que ha tomado su vida.

¿Merece la pena? Sí, y después de pensar en ella durante un par de días, más.   Es una película clásica, de las que ya no se hacen.  Este Zemeckis era un director mediocre por el que yo no daba un duro.  Ha rodado grandes éxitos pero, a menudo, basados en los alardes técnicos más que en la narración de buenas historias.  Sin embargo, poco a poco, entre sus películas alimenticias ha ido colando algunas obras maestras: Back to the future, Forrest Gump, Cast Away… con el tiempo ha seguido la estela de David Lean, usar los medios de la gran producción para contar historias íntimas.

Estamos ante una película magníficamente rodada, y producida: el accidente de avión, la inseguridad del toxicómano, los juicios multitudinarios.  También aparecen secundarios de lujo como Don Cheadle, John Goodman y Melissa Leo, y una cara nueva muy agradable, Kelly Reilly.  Pero todo esto al servicio de una historia personal y de una gran interpretación de Denzel Washington.

 La lucha contra el alcoholismo ha sido tema de varias obras maestras (Días sin huella, Días de vino y rosas).  Flight es algo larga y puede que caiga un momento hacia su mitad, parece que no aportará nada nuevo.  No es grave, la historia vuelve a girar como un avión grande preparándose para el aterrizaje y nos da un final satisfactorio.  Un final que, por cierto, acredita gran maestría por parte del guionista John Gatins.  Gatins, como Victor Hugo, como Mario Vargas Llosa, sabe que los sacrificios personales no tiene valor sino queda claro que la motivación es puramente moral.

Podría desarrollar esta idea extensamente pero no quiero abusar de la paciencia del lector.  Son cosas mías…

Sitio oficial.
Críticas en Rottentomatoes.

Flight, de Robert Zemeckis.

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