2012
Guión y dirección: Leos Carax.
Actores: Denis Lavant, Edith Scob, Eva Mendes, Kilie Minoge, Michel Piccoli.

¿Por qué hablo de ella? Leos Carax es un cineasta temible capaz de lo mejor y lo peor.  Francés, ambicioso y pretencioso ha hecho varias películas que no me han interesado nada, y tiene un actor fetiche, Denis Lavant, que es toda una autoafirmación.  Peculiar y feo, siempre interpreta a sus personajes desde la distancia.  Su estilo resulta desconcertante, ideal para una francés con pretensiones de auteur.  Se preguntarán, entonces  ¿por qué veo esta, su película?  Entre tantos metros de cine hay una obra maestra Les Amants du Pont Neuf .  Una película en que resuena el eco poético de Jean Vigó. Es así, todos estos enfants terribles del cine francés han llegado a la fama por alguna razón.  Hicieron en su juventud una obra maestra que quizá no vuelvan nunca a repetir.

¿De qué?  Es difícil de explicar ya que a nada se parece.  Si acaso, a las historias más desconcertantes de David Linch.  El Sr. Oscar se levanta por la mañana para ir al trabajo con los signos del alto ejecutivo; chaqueta, corbata, limusina, chófer.  Este trabajo, sin embargo, consiste en acudir a distintos escenarios para participar en escenas de vida tan extrañas que, de asemejarse a algo, se parecen a performances representadas en medio de la calle.  El Sr. Óscar se inserta en todas ellas como si formaran parte de su vida.  No tienen ningún sentido.

¿Merece la pena?  Se trata de cine del más alto peligro y es necesario avisar al espectador de que esta es una película exigente.  Las escenas del Sr. Óscar no tienen relación ni sentido, pero son individualmente asombrosas.  También se establece una lógica interna dentro de la película que mantiene el interés en esta extraña fantasmagoría, e incluso lo aumenta hacia el final.  Es una película desafiante que pone a prueba lo que entendemos por narración cinematográfica.  Nuestra educación como espectadores nos lleva a trabajar atando cabos e intentando encontrar sentido a la narración pero pronto comprendemos que Carax no piensa responder a ninguna pregunta.  Sin embargo, dentro del viaje absurdo terminamos imaginando lo que pasa por las mentes de estos personajes en situaciones imposibles, teóricas.  Ponemos sentimientos, emoción, respuestas que salen de nosotros, no de la película, pero que la película consigue, de un modo muy retorcido, provocar.  Ciertamente, hay escenas aburridas y caídas de interés. Pero como cine de arte y ensayo no tengo la sensación que el director me esté tomando el pelo.    Más bien me está retando, desafiando.  No es una película para todo el mundo, pero es una película estimable que pone a Carax de nuevo en el mapa.


Página oficial.
Críticas en Rottentomatoes.

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